“Acercándonos a los jóvenes para alejarlos de las drogas”
El gobierno no respondió al llamado
Periódico El Pacto
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“Acercándonos a los jóvenes para alejarlos de las drogas”
Periódico El Pacto
En enero de 2008 el viceministro de Seguridad Publica de ese momento, Gerardo Láscarez, se interesó en el libro El Pacto al considerar la iniciativa oportuna para incorporarla a los programas de prevención de drogas del gobierno de la República. Su interés lo llevó a buscar a Mauricio Fernández para ponerme en contacto directo con el Director del Instituto Costarricense sobre Drogas, Mauricio Borashi, en aras de valorar dicha posibilidad. En principio hubo disposición por parte del señor Borashi, sostuvimos varias reuniones y encaminamos la opción para que nuestro libro pasara a manos del Instituto de tal forma que fuera aprovechado en las labores preventivas que se realiza con la población estudiantil del país.
Al indagar en cuanto al precio que se podría cobrar por ceder los derechos del libro se nos dijo que era de una cuantía indeterminada por el bien que el testimonio podría hacer. Fue por ello que este servidor, Mauricio Fernández, tomó la decisión de manifestar el deseo de regalar la historia, ceder los derechos del libro, para facilitar el propósito preventivo.
Sin embargo, se dio posteriormente la renuncia a su cargo por parte del Viceministro de Seguridad, Gerardo Láscarez y ese hecho marcó un cambio radical en el curso que llevaban las conversaciones. Desde la renuncia de don Gerardo en el Instituto sobre Drogas no se nos volvió a atender, el mismo Mauricio Borashi no tuvo siquiera la amabilidad de contestar a mis llamadas telefónicas, ni mucho menos volver a atenderme personalmente. Se escondió, no volvió a estar disponible para mí, ni fue posible volver a concertar una nueva reunión.
Es por eso que en mi criterio, el Gobierno no atendió a nuestro llamado, a excepción de lo actuado por el exviceministro Láscarez. Incluso, el propio Presidente de la República, don Óscar Arias, nunca respondió una carta que personalmente fui a dejarle a su casa para exponerle sobre nuestro proyecto, como tampoco tuvimos respuesta de la hoy Ministra de Seguridad Pública Jeanina del Vecchio.
Por todas partes donde llevamos el libro se ha hecho el bien, los costarricenses han recibido nuestro mensaje con positivismo y esperanza, sin embargo, para el gobierno tal parece que el esfuerzo que hemos hecho, no significa nada, pareciera que el libro no tiene importancia.

Mauricio Borashi nos ofreció comprar los derechos del libro, yo le dije incluso al Director del Instituto Sobre Drogas que estaba dispuesto a ceder los derechos en forma gratuita, pero finalmente, acabé burlado y engañado por el funcionario. Esa actitud a mí me da a entender dos cosas:

1) Que al gobierno no le interesa como pregona la prevención contra las drogas, porque la existencia de ese problema es la razón de ser de instituciones como el Instituto Sobre Drogas y entonces es como matar a la gallina de los huevos de oro.
2) Que al Instituto sobre Drogas no le interesa un libro como El Pacto, porque acogerlo significa poner en riesgo las comisiones que representa la compra de material importado Si la historia que les pusimos en bandeja es buena como lo dijo el propio exviceministro Gerardo Láscarez, entonces ¿porqué no la quisieron?

Yo regalo la historia
Quiero comunicar a todos los costarricenses, a los empresarios, educadores, dirigentes comunales, políticos, a las instituciones, a
los líderes eclesiales, a todo aquel que quiera darle un buen uso a la historia que describimos en el libro El Pacto, mi decisión de ceder los derechos a quien me lo pida, siempre y cuando sea para el trabajo preventivo, para continuar en esta lucha en la que estamos contra las drogas y contra la drogadicción.

Es un pacto con Dios
El libro que narra el testimonio de Manuel Amaya y la lucha que emprendí para que él pudiera dejar las drogas, como efectivamente
lo logramos, la mandé a escribir e imprimir como un agradecimiento hacia Dios por haberme bendecido con la prosperidad en mis negocios. Yo mismo decidí luchar para sacar al exboxeador Manuel Amaya del mundo de muerte en que estaba, como agradecimiento al Todopoderoso por su bondad.

Ese libro y el periódico El Pacto forman parte de un pacto con Dios para ayudar en la causa de vencer a las drogas. Es el futuro de nuestros niños, el de nuestros hijos y nietos el que está en juego, pido a todos que nos ayuden en este esfuerzo.

Es la segunda edición, pero podría ser la última
Nuestra intención es continuar la publicación del periódico El Pacto, pero, lamentablemente, si el gobierno de la República, las instituciones y la empresa privada no me ayudan con la publicidad que necesitamos para costear los gastos de impresión, esta podría ser la última edición.

Necesitamos el respaldo de todos para continuar, los costos de producción de este periódico son muy elevados para asumirlos en su totalidad, dependemos de la publicidad para seguir adelante. Quedamos a la espera de una respuesta positiva.