“Acercándonos a los jóvenes para alejarlos de las drogas”
Exadictos dan ejemplo y ganan cupo en
Mundial de Fútbol
Periódico El Pacto
Dejaron las drogas para reconstruir sus vidas, para recuperar su dignidad de seres humanos, para
restaurarse como personas y reinsertarse en la sociedad.

Se tuvieron fe, creyeron en sí mismos, en Dios y en una nueva oportunidad. Se cansaron de sufrir,
de vivir o mejor dicho, de morir en soledad, en el olvido,  sin  calidad   de vida.  Son  seis  jóvenes
salidos de un total  conformado  por  varias  decenas,  quienes  participaron  en  el  país  de  un
campeonato de fútbol que, precisamente, forma parte de esa rehabilitación. Ese certamen les dio
la oportunidad de integrar una selección que recién viajó a  Europa  a  participar  del  denominado
Campeonato Mundial para Indigentes  Italia  2009,  convocado  por  la  organización  internacional
Homeless World Cup.

La idea del certamen surgió en el 2003, cuando el escocés Mel Young r ealizó  la primera  edición
en Austria, con la participación de 18  países,  con  equipos  de  ocho  jugadores,  de  los  cuales
cuatro son titulares y el resto suplentes. José Luis Monge, presidente de la  Fundación  Gente sin
Techo  de  Costa Rica,  es  la  persona  que  apenas  en  el  2008  estableció  contacto  con dicha
organización mundial, la cual dio el aval  para  que  Costa Rica  tuviera  su  representación  en  ese
torneo que del 6 al 13 de setiembre tuvo como casa a la ciudad de  Milán-Italia, con la participación
de equipos procedentes de 56 naciones de todo el orbe.
En la competencia nacional, realizada de enero a mayo de 2009, tomaron parte 12 equipos de San José y cerca de 90 jóvenes que vivieron en las calles y fueron adictos a las drogas, con el requisito de que al menos cumplieran cinco meses de estar en un centro
de rehabilitación. Monge Fernández, abogado de profesión y un distinguido dirigente de muchos años en el deporte costarricense, señala que el objetivo es ampliar este campeonato a otras zonas del país, para las ediciones venideras “con la idea de que la actividad deportiva sirva para recuperar a jóvenes que entre la calle y las drogas se pierden totalmente”
Selección de Costa Rica que participó en el Mundial celebrado en Italia: (arriba de izq. a der) José Luis Monge,
asesor legal quien no viajó, Guillermo Salazar (entrenador), Guillermo Salazar Fernández (portero) y Axel
Urbina. Abajo: Rafael Montoya, Berny Coto, Nicolás Pérez y Giovanni Madrigal.

“Todos dicen que los indigentes son unos cochinos, pero ¿qué hacemos por ellos?” se preguntó Monge, quien agregó que el fútbol se está convirtiendo en una motivación adicional para estos muchachos, que han perdido años de juventud sumergidos en las drogas.

“En esta opción que hemos puesto en sus manos se reencuentran con la fraternidad, el compañerismo, el compartir sanamente o aprenden lo que eso significa, este torneo de fútbol es un aliciente adicional que les hace sentirse útiles, dignos, limpios física, mental y espiritualmente”, añade José Luis Monge.

Los testimonios son diversos y elocuentes respecto del bienestar generado entre muchos jóvenes, hoy en recuperación, quienes se mantienen firmes en la lucha luego de recuperar sus vidas, hijos, esposas o a sus padres y permanecer sanos, gracias a esta actividad futbolística, a la Fundación Gente Sin Techo y a la organización internacional Homeless World Cup.

Homeless World Cup significa en español “Copa del Mundo de los Desamparados”, un evento que ha encontrado patrocinio y respaldo en figuras y entidades de reconocimiento mundial como la UEFA, el Manchester United, Luis Figo Jugador del Año FIFA
2001 y Erick Cantona, exseleccionado francés. ”Por medio del fútbol tenemos una herramienta que ayuda a crear nuevas y mejores oportunidades,

para que las personas, que han sido excluidas por la sociedad se reintegren plenamente. Esa es la misión que tenemos con esta acción que desarrollamos”, acota el Lic. Monge.
Lic. José Luis Monge
En Costa Rica a la gente le cuesta creer en la recuperación Para el Lic. José Luis Monge la sociedad costarricense está en un concepto equivocado con respecto a la persona drogadicta, error que lo comete la ciudadanía en general, los empresarios en las diversas áreas y las instituciones.

“Aquí priva un prejuicio que marca a estas personas, a quienes no se les cree capaces de cambiar, recuperarse y reinsertarse en la sociedad. La mayoría cree que no hay nada que hacer por ellos y que ayudarlos es una pérdida de tiempo; es una perspectiva muy errónea la que tienen los ciudadanos y los empresarios en general.

Yo los quiero invitar a que en verdad, le den una oportunidad a estos seres humanos, los invito a respaldar iniciativas como la que emprende este periódico y a apoyar el trabajo que hacen muchos otros corazones solidarios a través de otras organizaciones y acciones”.

José Luis Monge señala que al costarricense le falta conocimiento sobre el tema de la drogadicción. “Sólo cuando uno está en
este tipo de programas de ayuda puede darse cuenta de la realidad.

Como abogado penalista he tenido la oportunidad de hablar con muchachos drogadictos, estar con ellos, trabajar con ellos y escucharlos”. “He podido conocer su sufrimiento, su dolor, entender las muchas heridas que tienen en su interior, saber que en la casa no recibieron buen trato, no tuvieron una familia, no se les inculcó valores ni principios. Saber además que fueron agredidos sexual, física y sicológicamente y que en la calle la sociedad también les dio la espalda, los hizo a un lado…
Todo ese dolor, ese sufrimiento, se transformó luego en rencor y odio, un odio que creyeron dominar únicamente a través de la droga. Esa es la realidad, es lo que tenemos que entender; por eso, tenemos que dejar atrás los prejuicios y disponernos a ayudar, por lo menos a no ser tan crueles como a veces somos”, apunta el Lic. Monge. El profesional reflexiona en torno al valor que tiene la rehabilitación: “Con una sola persona que ayudemos a cambiar avanzamos todos, porque eso significa un drogadicto o tal vez un delincuente menos en la calle y además, un ejemplo a seguir”.

“En el deporte y sobre todo en el fútbol las autoridades de Costa Rica tienen que dar el paso y emular lo que hacen instituciones como el Manchester City, la UEFA y la FIFA, que patrocinan y hasta desarrollan programas sociales-deportivos para el rescate de jóvenes drogadictos, algo que no se debe postergar más en nuestro país”, finalizó Monge Fernández.
LA FIFA SUBVENCIONA EN EUROPA PROGRAMA DE RECUPERACION DE ADICTOS CON GRANDES RESULTADOS

FOOTBALL FOR HOPE
   FIFA

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STRATEGIC ALLIANCE
Una sociedad con menos adictos es más saludable y pacífica, de ahí la importancia de las acciones que buscan la recuperación de la persona adicta, y, sobre todo, las que se llevan a cabo desde la perspectiva de la prevención.

En ese sentido, resaltamos una iniciativa que impulsa la Federación Internacional de Fútbol Asociado, FIFA, dirigida específicamente a niños y jóvenes adictos, para que puedan lograr la recuperación y su reinserción a la sociedad. Los resultados de este programa son, sin duda, una demostración clara de lo que es posible alcanzar con fe, apoyo, paciencia y disciplina; un ejemplo que ojalá las autoridades del fútbol en Costa Rica se decidan a seguir, al igual que los de otras disciplinas deportivas.

Un caso concreto Steve Mowlem atraviesa con gran determinación y a grandes zancadas el aparcamiento, pasa por el bloque de un piso donde están los vestuarios y sale al otro extremo del campo. Inmediatamente se ve rodeado por un enjambre de chicos y chicas, niños y adolescentes charlando y pululando alrededor del campo. Quieren jugar al fútbol, pero antes de poder hacerlo quieren que se fije en ellos, que les dé permiso y les diga que está de acuerdo.

Todo esto constituye un importantísimo legado del poder del fútbol para hacer renacer la esperanza, dado que, no hace mucho tiempo, Mowlem era la persona con menos probabilidades de ser considerado un modelo. Hoy, ayuda a gestionar un programa en Bournemouth, una ciudad costera del sur de Inglaterra, coordinado por las autoridades regionales locales encargadas de la reducción de la delincuencia, pertenecientes a la organización benéfica Nacro.

Sin embargo, no hace mucho, Steve Mowlen, de 36 años, no era un líder sino un seguidor que recurría al programa de fútbol de Nacro en un tardío intento de rehacer su vida. Nacro, fundada en 1966, ofrece programas de rehabilitación y prevención
Steve Mowlem
en toda Inglaterra y Gales para gente expuesta a convertirse en delincuentes o a presentar un comportamiento asocial y/o con antecedentes penales.

El fútbol es simplemente uno de los múltiples y variados instrumentos de los que se sirve para llevar a cabo su misión. Esta organización benéfica cuenta con más de 60 proyectos de actividades y medidas de reinserción para jóvenes, y trabaja con más de 15.000 niños y jóvenes de edades comprendidas entre los 8 y los 21 años. Muchos de estos proyectos utilizan el fútbol y otros deportes para captar a los jóvenes. Nacro lanzó su primer proyecto futbolístico en Salford, el año 1994, y es miembro de la red mundial de organizaciones de fútbol callejero desde 2002.
En Bournemouth, el programa de fútbol dirigido por Dom Weir ha resultado ser un ancla de salvación para Mowlem, cuya vida empezó a torcerse ya cuando tenía 10 años. “Empecé a robar todo lo que pillaba...” “Empecé a pelearme en la escuela y a robar todo lo que pillaba - incluso a mis padres - para conseguir dinero. Primero era para cigarrillos, luego para drogas.

Una vez, unos amigos y yo entramos en mi propia casa y robamos varias cosas. También aprendí cómo hacer para que me expulsaran de la escuela”, dice textualmente. Por aquel entonces, el fútbol no formaba parte de la vida de Mowlem. El único aliciente que le movía era la influencia de malas compañías que le enseñaban cosas que no hubiera debido aprender, mientras gozaba de la excesiva protección de los servicios sociales, y las oportunidades de pasar del cannabis a la cocaína y luego a la heroína.
Con mucha disciplina los jóvenes logran la recuperación a base de fútbol
Maura, su madre, dice: “Sabíamos que estaba metido en un lío, sabíamos que nos robaba - era tan listo que cogía cosas que no notáramos inmediatamente que desaparecían - pero no sabíamos que estaba tan metido en el mundo de las drogas y no teníamos ni idea de qué hacer. Estábamos tan desesperados que, al final, fui yo quien llamó a la policía.”

La vida en casa se hizo insoportable, relaciones con varias chicas fracasaron y Mowlem acabó vagabundeando por las playas de Bournemouth y Brighton - durmiendo al raso en los muelles que, al mismo tiempo, eran el lugar de esparcimiento para muchos otros jóvenes.

Finalmente, una clínica especializada ayudó a Mowlem a desintoxicarse, hasta el punto de que posteriormente se casó y tuvo un hijo y una hija.

Fue entonces cuando despertó al mundo del fútbol. “Con mis antecedentes... no tenía ninguna oportunidad.” Dice: “Si alguna vez pensé en lo que quería hacer en la vida, en mis planes entraba trabajar con niños, pero obviamente, con mis antecedentes... no tenía ninguna oportunidad. A pesar de todo, como a mi niño le encantaba el fútbol, quise introducirme yo también en ese mundillo - sobre todo por él, pero también por mí mismo.”
Fue entonces cuando Mowlem conoció el programa de fútbol de Nacro, que tenía terreno para un campo de juego pero necesitaba ayuda para organizar partidos y entrenamientos. Era una oportunidad que le ayudó en primer lugar a encauzar sus energías en la realización de un proyecto que valía la pena y después le hizo progresar hasta convertirse en presidente de la asociación de deportes de conjunto. Mowlem y su comité adquirieron un campo contiguo para ampliar el proyecto, limpiaron los descuidados vestuarios y empezaron a crear un “auténtico club de fútbol’ para niños de edades comprendidas entre los 7 y los 18 años.

Con el tiempo, Mowlem encontró un empleo a tiempo parcial pero remunerado, como encargado del campo; hizo cursos para entrenadores y ahora asiste también a uno para árbitros. Weir, el responsable del proyecto de Nacro, dice: “Es impresionante ver lo que ha conseguido Steve para su propia vida, para nosotros, en Nacro y para la gente de la comunidad local. Es difícil imaginarse cuánto esfuerzo, dedicación y pura voluntad personal
hacen falta para que una persona con los antecedentes de Steve se convierta en lo que es hoy.” A Mowlem le gusta la disciplina; observa muy atentamente el comportamiento de los jóvenes que tiene a su cargo y el cumplimiento de las reglas del grupo y las del juego, así como sus modales personales.

Entre sus funciones están la limpieza y el mantenimiento de los vestuarios, la participación en entrenamientos previos a los encuentros - cuando lo que en realidad quieren todos es jugar un partido - hasta cuidar no su técnica futbolística, y su modo de hablar. “La interdependencia que aprenden con el fútbol es una excelente lección para su vida...” Weir dice: “Steve no tolera que los chicos a los que entrena hagan tonterías y considera muy importante asegurarse de que todos se desarrollan dentro del grupo y del equipo. La interdependencia que aprenden a través del juego en un equipo de fútbol es una excelente lección para la vida fuera del terreno de juego. Esperemos que lo que los niños aprenden les ayude a progresar en muchos otros campos, no sólo en torneos deportivos.” El mundo de Steve
El programa que apoya la FIFA abraza también a niñas y jóvenes adictas.
Mowlem, en un campo de fútbol comunal en uno de los mayores complejos de viviendas subvencionadas del sur de Inglaterra, a unas 50 millas del club de primera división más cercano puede parecer a años luz de los de primera categoría que acaparan toda la atención.

Pero hay un vínculo directo entre ellos. Nacro recibe ayuda financiera directa de varias agencias gubernamentales nacionales, pero el proyecto futbolístico también está subvencionado por la Fundación para el Fútbol y por el programa de la FIFA “Football for Hope”.
A Steve Mowlem no le cabe la menor duda de que el fútbol es un imán. Mientras mira a sus entusiastas jóvenes durante el calentamiento antes de su gran partido - para ellos tan vital como la final de cualquier copa - dice: “Siempre agradeceré a Nacro haberme dado la oportunidad de demostrar que puedo ser un miembro útil para la comunidad.

Después de todo, muy pocos empleadores habrían dado trabajo a alguien con antecedentes como los míos.

“Estoy muy orgulloso de lo que he logrado. Sinceramente, hace unos años ni yo mismo habría pensado que fuera posible.”